Cosmética natural para el cutis

La cosmética natural es una alternativa a la tradicional y sin duda está aumentando su consumo. Son numerosas las marcas cosméticas tradicionales que incluyen líneas completas en ese sentido, pero hay que tener cuidado al elegir los productos y saber diferenciar los que realmente están compuestos por ingredientes naturales e incluso de origen orgánico, pues bajo esta denominación son numerosas las marcas que incluyen en sus productos de origen sintético, una cantidad mínima de  ingredientes naturales con el fin de mejorar su imagen y relacionarla con el medio ambiente.
En el mercado europeo por ejemplo podemos encontrar productos calificados como naturales y en el que la mayoría de sus ingredientes no lo son, además dicha denominación varía de un país a otro al igual que no hay directrices comunes en cuanto a fabricación, comercialización o etiquetado. En este momento no se exige una cantidad mínima de materias primas naturales para poder utilizar la etiqueta “natural” en un producto cosmético y esta falta de criterios por los que guiarse no favorece entre otras cosas al consumidor.


En este sentido se trabaja en los conocidos como “Sellos de Certificación Natural o ecológica”, que se están implementando poco a poco.  Ante la ausencia de legislación, los fabricantes de cosméticos utilizan los criterios de empresas privadas de certificación, con criterios de exigencia propios, que garantizan el carácter natural o ecológico de los productos. Un cosmético certificado llevará el logo o sello del organismo certificador que lo avala como natural, pero como se puede conseguir más de uno, puedes encontrarte varios en el mismo cosmético.
Hay algunos estándares muy valorados como el BDIH alemán, el EcoCert francés, la Soil Association de Reino Unido, o la asociación ecológica Demeter que ofrecen al consumidor una cierta garantía de seguridad, ecología y salud en los productos dermatológicos y estos son algunos de sus criterios:

- La cosmética natural no deben tener materias primas de origen sintético y no debería contener en ningún caso sustancias perjudiciales para la piel ni para la salud del consumidor, esto incluye por supuesto el uso de materias primas naturales que puedan resultar irritantes, tóxicas o peligrosas.  Además no se deben testar en animales.

- No debe usar colorantes, conservadores, perfumes sintéticos, ni derivados del petroleo como siliconas o parafinas. Pueden tener conservantes pero idénticos a los naturales. Y se deben evitar ingredientes que hayan sido modificados geneticamente o sometidos a radiación para eliminar bacterias y gérmenes

- En su composición deben llevar un porcentaje mínimo del 95% de ingredientes naturales o de origen natural que por supuesto hayan sufrido el menor número de procesos químicos posibles, manteniendo en la medida de lo posible su composición y propiedades originales.

- La base de estos productos ha de ser vegetal o mineral, exceptuando los mencionados antes como los derivados del petroleo,  y nunca de origen de animales vertebrados.

- El fabricante ha de someter al análisis de laboratorios independientes si cumple los requisitos para poder obtener la certificación.



Lo que se pone en la piel penetra por los poros, de ahí pasa al torrente sanguíneo y por último se distribuye por todo el cuerpo incluyendo los órganos internos, pudiendo producir determinados activos alergias y diversos trastornos. Por lo tanto, los ingredientes de los productos de cuidado para el cutis que utilices deben ser seguros. Los ingredientes naturales resultan más compatibles con el cuerpo humano, por lo que son biodisponibles, de fácil absorción y más eficaces.
La cosmética realmente natural aporta una cantidad elevada de ingredientes naturales activos en su formulación, no se añaden ingredientes de relleno para conseguir una textura determinada, para eliminar olores o para dar o eliminar un color. De este modo  su efectividad es considerablemente más alta que la que obtendríamos en otros tipos de composiciones sintéticas. Y lo que es más importante, la cosmética natural contribuye eficazmente al proceso de regeneración y cicatrización natural de la piel, guardando su equilibrio y sin provocar reacciones adversas, efectos secundarios o alergias, dejándola sana, purificada y revitalizada.

La peligrosidad de los cosméticos con componentes potencialmente nocivos  puede darse por el uso continuado y la consecuente acumulación de estas sustancias en el organismo. No todos son igual de perjudiciales para la salud y no la dañan en la misma medida, pero es fundamental disponer de información para elegir lo más adecuado.
Los productos químicos no solamente puede perjudicar la salud de el cutis y del organismo, sino tambien la del planeta. Todos los residuos producidos en la fabricación de cosméticos convencionales contaminan el medio ambiente. La fabricación de productos cosméticos naturales no producen residuos químicos que sean perjudiciales para el entorno. La cosmética natural en cualquier caso debería ser completamente respetuosa en este sentido.

Un consejo: si de verdad te interesa cuidar tu cutis con cosméticos y productos de higiene naturales por el motivo que sea, problemas en la piel, alergias, sensibilidad química múltiple, o simplemente porque desees cuidar tu salud evitando componentes que a la larga pueden resultar tóxicos, examina el etiquetado del producto antes de adquirirlo e inclínate por aquel que resulte adecuado a tu tipo de piel y que mejor te resulte a ti. Y recuerda que el hecho de tratarse de un producto natural no nos dice siempre que pueda resultarnos inócuo. Para  saber si los ingredientes de tus cosméticos son tóxicos, podéis acudir a la web Skin Deep: Cosmetic Safety Reviews ( en inglés), donde se indica su grado de toxicidad. Si quieres saber que ingredientes son naturales y cual no, cuando lo leas ten en cuenta la Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos ( INCI) que indica que normalmente los componentes naturales está escritos en latín , pues es el nombre científico de las plantas y los sintéticos en inglés que es su nomenclatura química.

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